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Cuando una persona quiere encontrar una empresa en Internet, normalmente utiliza un buscador, visita su página web, consulta sus redes sociales o busca información en diferentes plataformas.

Pero ¿qué ocurre cuando quien intenta conocer esa empresa es una inteligencia artificial?

Una IA no entra en Internet de la misma manera que una persona.

Para poder identificar una empresa necesita disponer de información sobre ella, encontrarla en diferentes fuentes, relacionar los datos y construir una representación suficientemente coherente de quién es esa empresa, qué hace y con qué conceptos está relacionada.

Por eso, cuando hablamos de GEO —Generative Engine Optimisation—, una de las primeras preguntas que debemos hacernos es precisamente esta:

¿Cómo puede llegar una inteligencia artificial a conocer una empresa?

Una inteligencia artificial necesita información.

Una empresa existe en el mundo real antes de tener una presencia digital.

Tiene un nombre, una actividad, unos servicios, unos clientes, una ubicación, una historia y diferentes características.

Internet permite trasladar parte de esa realidad al entorno digital.

La empresa puede disponer de una página web, perfiles empresariales, publicaciones, noticias, directorios, redes sociales, referencias externas y otros contenidos.

Cada uno de estos elementos puede aportar información.

Una inteligencia artificial puede utilizar diferentes fuentes y sistemas para obtener conocimiento, dependiendo del modelo, del producto y de cómo se haya realizado la consulta.

Por eso, no existe una única puerta de entrada a la inteligencia artificial.

La página web es una fuente fundamental.

La página web de una empresa constituye uno de los lugares más importantes para explicar quién es.

En ella pueden aparecer:

  • el nombre de la empresa;
  • sus servicios;
  • sus productos;
  • su actividad;
  • sus datos de contacto;
  • información sobre sus profesionales;
  • contenidos especializados;
  • preguntas frecuentes;
  • casos de trabajo;
  • noticias;
  • información corporativa.

Una web bien construida puede funcionar como una fuente de información central alrededor de la cual se organiza el resto de la presencia digital.

Pero tener una página web no significa automáticamente que una inteligencia artificial vaya a conocer una empresa.

La información debe poder encontrarse, interpretarse y relacionarse con el resto de señales disponibles en Internet.

Una empresa no es solamente su página web.

Una de las ideas más importantes del GEO es que la identidad digital de una empresa no está necesariamente contenida en un único sitio web.

Imaginemos una empresa que tiene su propia web.

Además aparece mencionada en un periódico.

Tiene un perfil empresarial.

Cuenta con publicaciones propias.

Aparece en un directorio especializado.

Sus profesionales hablan de ella en otros espacios.

Todos esos lugares pueden aportar información sobre la misma organización.

Desde el punto de vista de la identidad digital, existe una diferencia importante entre una empresa que únicamente habla de sí misma y una empresa sobre la que existe información coherente procedente de diferentes fuentes.

Las menciones externas aportan contexto.

Una referencia externa puede aportar una información que la propia empresa no puede proporcionar de la misma manera: contexto procedente de otra fuente.

Por ejemplo, un medio de comunicación puede mencionar una empresa al hablar de un proyecto.

Un directorio puede clasificarla dentro de una determinada actividad.

Una organización puede incluirla entre sus colaboradores.

Otra empresa puede mencionar un trabajo realizado conjuntamente.

Estas referencias pueden contribuir a crear un contexto alrededor de la entidad.

No significa que una mención externa garantice que una IA vaya a recomendar o citar una empresa.

Significa que la información sobre esa empresa deja de depender exclusivamente de la información que la propia empresa publica sobre sí misma.

La coherencia es importante.

Supongamos que una empresa aparece en diez lugares diferentes de Internet.

En uno utiliza un nombre.

En otro utiliza una denominación diferente.

En otro ofrece servicios distintos.

En otro aparece con una dirección antigua.

Y en su propia web utiliza una descripción completamente diferente.

Para una persona puede ser posible determinar que todas esas referencias pertenecen a la misma empresa.

Para un sistema que necesita relacionar información, las inconsistencias pueden complicar esa interpretación.

Por eso, construir una presencia digital coherente significa mantener consistentes elementos fundamentales como:

  • nombre;
  • actividad;
  • servicios;
  • descripción;
  • datos de contacto;
  • ubicación cuando sea relevante;
  • identidad de marca;
  • relaciones con otras entidades.

La coherencia ayuda a construir contexto.

Las entidades ayudan a relacionar la información.

Una empresa puede entenderse como una entidad dentro del ecosistema digital.

Pero esa entidad no existe aislada.

Está relacionada con otras entidades y conceptos.

Una empresa puede ofrecer diseño web.

Puede utilizar WordPress.

Puede trabajar con WooCommerce.

Puede tener una determinada ubicación.

Puede pertenecer a una determinada categoría empresarial.

Puede estar relacionada con determinadas personas, proyectos, productos o publicaciones.

Estas relaciones ayudan a contextualizar qué es la empresa.

Por eso, el GEO no consiste simplemente en conseguir que aparezca el nombre de una marca.

También consiste en construir un contexto digital en el que ese nombre tenga significado.

¿Cómo sabe una IA que dos referencias hablan de la misma empresa?

Esta es una de las cuestiones más interesantes.

Internet puede contener miles de nombres de empresas, personas y productos.

Algunos incluso pueden compartir denominación.

Para relacionar diferentes informaciones, los sistemas necesitan utilizar diferentes señales y mecanismos de interpretación.

El nombre puede ser una señal.

La dirección puede ser otra.

El dominio puede aportar contexto.

La descripción de la actividad también.

Las personas relacionadas, los servicios, las menciones externas y otros elementos pueden ayudar a establecer relaciones.

No existe una fórmula pública y universal que permita saber exactamente cómo cada sistema de inteligencia artificial realiza esta identificación.

Por eso, el objetivo no debería ser intentar descubrir una «fórmula secreta».

Es más razonable construir una identidad digital clara y consistente.

El contenido también construye identidad.

La identidad digital no se construye únicamente con datos empresariales.

También se construye mediante lo que una empresa publica.

Una empresa que publica regularmente contenidos sobre una determinada especialidad está explicando al exterior cuáles son sus conocimientos y áreas de actividad.

Si esos contenidos están relacionados entre sí y mantienen una temática coherente, pueden contribuir a reforzar el contexto de la marca.

Por ejemplo, una empresa especializada en WordPress puede publicar contenidos sobre:

  • WordPress;
  • WooCommerce;
  • diseño web;
  • SEO;
  • rendimiento;
  • AEO;
  • GEO;
  • inteligencia artificial.

Con el tiempo, ese conjunto de contenidos puede ayudar a construir una representación más completa de su actividad.

La inteligencia artificial no necesita que una empresa repita constantemente su nombre.

Una estrategia GEO no debería consistir en repetir el nombre de una empresa en cada párrafo.

Tampoco en introducir artificialmente una marca en textos que no tienen relación con ella.

La información debe ser natural.

Una empresa debe explicar qué hace.

Debe publicar información útil.

Debe responder preguntas relacionadas con su actividad.

Debe construir relaciones entre sus contenidos.

Y debe procurar que la información fundamental sobre su identidad sea coherente en los diferentes espacios digitales.

La relevancia nace del contexto, no de la repetición.

GEO no significa «aparecer en ChatGPT».

A veces se utiliza GEO como si consistiera exclusivamente en conseguir que una empresa aparezca mencionada por ChatGPT, Gemini, Perplexity u otro sistema.

Es una simplificación.

Los sistemas de inteligencia artificial son diferentes entre sí.

Utilizan diferentes modelos, fuentes, mecanismos de búsqueda, índices, herramientas y procesos.

Además, sus respuestas pueden cambiar dependiendo de la consulta, el contexto y la información disponible.

Por eso, una estrategia GEO no debería depender de un único sistema.

El objetivo más amplio es construir una presencia digital que pueda ser correctamente interpretada dentro de los nuevos entornos de búsqueda y generación de respuestas.

De Google a los motores generativos.

Durante años, gran parte de las estrategias digitales se han concentrado en una pregunta:

¿Cómo conseguimos aparecer en Google?

Con la evolución de los sistemas generativos aparece una pregunta adicional:

¿Cómo conseguimos que nuestra empresa sea comprendida por los sistemas que generan respuestas?

No son exactamente la misma cuestión.

Una página puede estar bien posicionada para una determinada búsqueda y, sin embargo, eso no significa automáticamente que vaya a aparecer en una respuesta generada por una IA.

Del mismo modo, una empresa puede tener una presencia digital que proporcione información útil a diferentes sistemas aunque no ocupe siempre las primeras posiciones para determinadas búsquedas.

El entorno está cambiando.

Y la visibilidad digital empieza a tener más dimensiones.

¿Qué puede hacer una empresa para facilitar su identificación?

No existe una garantía de aparición en una respuesta de inteligencia artificial.

Pero sí existen principios razonables para construir una presencia digital más comprensible.

Una empresa puede:

Ninguna de estas acciones garantiza por sí sola una determinada respuesta de una IA.

Pero juntas pueden contribuir a construir un contexto digital más sólido.

Una inteligencia artificial necesita contexto.

Quizá esta sea la idea más importante.

Para una persona, conocer una empresa puede ser tan sencillo como entrar en su web y leer quiénes son.

Para un sistema que tiene que responder preguntas sobre miles o millones de organizaciones, la cuestión es diferente.

Necesita interpretar información.

Necesita distinguir entidades.

Necesita relacionar conceptos.

Necesita identificar fuentes.

Y necesita determinar qué información resulta relevante para la consulta que recibe.

Por eso, una empresa no debería pensar únicamente en tener presencia en Internet.

También debería pensar en qué información existe sobre ella en Internet y cómo está relacionada.

La identidad digital se construye con el tiempo.

Una entidad digital no aparece completamente formada de un día para otro.

Se construye mediante diferentes piezas.

Una página web.

Un contenido.

Una mención.

Un proyecto.

Una referencia externa.

Un perfil empresarial.

Una publicación.

Otra referencia.

Con el tiempo, todas esas piezas pueden formar una imagen digital más completa de la empresa.

Por eso, el GEO no debería plantearse únicamente como una acción puntual.

Es un proceso de construcción y evolución de la identidad digital.

GEO: hacer que una empresa sea comprensible.

En berhattan entendemos el GEO desde una perspectiva sencilla: antes de intentar que una inteligencia artificial mencione una empresa, hay que conseguir que pueda entender qué empresa es.

Eso implica construir una identidad digital clara.

Explicar qué hace la empresa.

Publicar información relevante.

Organizar correctamente sus contenidos.

Establecer relaciones entre conceptos.

Mantener coherencia entre las diferentes fuentes.

Y desarrollar con el tiempo una presencia digital que permita contextualizar la organización.

Porque la próxima evolución de la visibilidad en Internet no consiste únicamente en aparecer.

Consiste también en ser identificado, comprendido y relacionado correctamente.

Y esa es una de las bases sobre las que puede construirse una estrategia de GEO.