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Durante años se ha extendido una idea dentro del SEO: cuanto más texto tenga una página, mejor podrá posicionarse en Google.

De ahí han surgido recomendaciones sobre escribir 1.000, 1.500, 2.000 o incluso 3.000 palabras para determinados contenidos.

Pero hay un problema con plantear el SEO de esta manera: Google no utiliza el número de palabras de una página como un factor de posicionamiento.

Google lo ha explicado en diferentes ocasiones. John Mueller, de Google, ha señalado que el número de palabras no es un factor de calidad ni un factor de ranking y que añadir texto indiscriminadamente no hace que una página sea mejor.

Por eso, en berhattan aplicamos una idea sencilla: una página debe tener las palabras que necesita, no las palabras que le sobran.

El SEO no consiste en alcanzar una cifra de palabras.

Una de las prácticas más extendidas en la creación de contenidos SEO es establecer una cantidad determinada de palabras antes de comenzar a escribir.

Por ejemplo:

«Este artículo debe tener al menos 1.500 palabras».

El problema aparece cuando el tema que queremos explicar no necesita realmente 1.500 palabras.

En ese momento comienza el denominado «relleno»: repetir conceptos, introducir explicaciones innecesarias, crear apartados artificiales o desarrollar ideas que aportan muy poco al usuario.

El resultado puede ser un contenido más largo, pero no necesariamente un contenido mejor.

Search Engine Journal recoge varias declaraciones de Google en este sentido. En una de ellas, Mueller explicó que una página puede tener muchas palabras que no dicen nada, mientras que otra puede tener pocas palabras que sean muy relevantes para una búsqueda.

Por tanto, la longitud y la utilidad no son la misma cosa.

¿Google penaliza una página por tener pocas palabras?

No existe una penalización de Google por el simple hecho de que una página tenga poco texto.

Esto es importante porque «pocas palabras» y «contenido pobre» no significan necesariamente lo mismo.

Una página puede necesitar 300 palabras para explicar correctamente un servicio.

Otra puede necesitar 1.500.

Y otra puede necesitar 3.000.

No existe una cifra universal que convierta automáticamente una página en buena o mala para Google.

Google ha indicado que no existe una longitud de contenido universalmente ideal y que el objetivo debe ser aportar valor propio a la web, no simplemente añadir palabras.

La cuestión, por tanto, no debería ser:

«¿Cuántas palabras tengo que escribir para posicionarme?»

Sino:

«¿Qué necesita encontrar el usuario en esta página?»

La técnica de berhattan: contenido suficiente, no contenido inflado.

En berhattan planteamos el contenido desde una perspectiva diferente.

Antes de decidir cuánto vamos a escribir, analizamos qué función tiene la página.

Una página de servicios no tiene necesariamente que convertirse en un artículo de 2.000 palabras.

Una página de contacto no necesita explicar durante diez párrafos lo que puede resolverse en unas pocas líneas.

Una página de precios debe facilitar la comprensión de los precios y las condiciones.

Y un artículo informativo sí puede necesitar mucha más profundidad cuando el tema lo requiere.

Cada página tiene una finalidad diferente.

Por eso, nuestra metodología parte de una pregunta:

¿Qué información necesita realmente esta página para cumplir su función?

Cuando la respuesta está completa, el contenido está terminado.

No añadimos tres párrafos más simplemente porque el texto todavía no ha alcanzado una determinada cifra.

Escribir menos también puede ser hacer mejor SEO.

Reducir el contenido innecesario puede tener una consecuencia importante: la información principal queda más clara.

Imaginemos que alguien busca:

«¿Qué es un CDN?»

Probablemente necesita una explicación clara de qué es, para qué sirve y qué ventajas puede aportar.

No necesariamente necesita una introducción de 500 palabras sobre la historia de Internet, una explicación detallada de todos los protocolos existentes y una conclusión que repita lo explicado anteriormente.

El objetivo del contenido debería ser resolver la necesidad del usuario.

Google ha explicado precisamente que algunas búsquedas pueden satisfacerse con contenidos breves mientras que otras requieren mucha más información.

La extensión debe adaptarse a la intención de búsqueda.

No es lo mismo contenido corto que contenido insuficiente.

Aquí está una de las diferencias más importantes.

No defendemos que todas las páginas tengan que ser cortas.

Defendemos que no deben ser artificialmente largas.

Si para responder correctamente a una pregunta hacen falta 2.000 palabras, se escriben 2.000 palabras.

Si hacen falta 500, se escriben 500.

Y si hacen falta 100, pueden ser suficientes 100.

El problema no es la cantidad.

El problema aparece cuando la cantidad se convierte en el objetivo.

Google ha señalado que una página corta puede ser perfectamente útil y relevante, mientras que una página extensa puede contener una gran cantidad de texto que no aporta valor.

¿Por qué algunos contenidos largos posicionan muy bien?

Esto también merece una aclaración.

Que Google no utilice el número de palabras como factor de posicionamiento no significa que los contenidos largos no puedan posicionarse bien.

Un contenido extenso puede ser la mejor respuesta para determinadas búsquedas.

Por ejemplo, una guía completa sobre un tema complejo puede necesitar miles de palabras porque el usuario realmente necesita esa información.

Además, un contenido amplio puede cubrir diferentes aspectos de una temática, responder preguntas relacionadas y aportar información útil.

Pero eso es muy diferente de afirmar que:

«Google posiciona mejor una página porque tiene más palabras».

No es lo mismo.

Search Engine Journal recoge declaraciones de Google en las que se explica precisamente que igualar el número de palabras de las páginas que aparecen arriba en Google no hará que una página consiga automáticamente mejores posiciones.

El error de copiar la longitud de la competencia.

Otra práctica frecuente consiste en analizar las páginas que aparecen en los primeros resultados y calcular su número de palabras.

Después se establece un objetivo:

«Los competidores tienen unas 1.800 palabras. Tenemos que escribir 2.000».

Esto puede convertirse en una estrategia equivocada.

Que una página tenga 1.800 palabras no significa que esas 1.800 palabras sean necesarias.

Puede incluso significar que existe una oportunidad para explicar lo mismo de una manera más clara y concisa.

El objetivo de berhattan no es superar a una página porque tenga más texto.

Es crear una página que responda correctamente a la intención de búsqueda y aporte la información necesaria.

SEO no significa escribir para una máquina.

Los buscadores necesitan comprender una página.

Pero eso no significa que haya que escribir pensando constantemente en alcanzar una determinada cantidad de palabras.

Una buena arquitectura de contenidos, unos títulos claros, una estructura lógica, información relevante, enlaces internos adecuados, datos estructurados cuando correspondan y una correcta optimización técnica forman parte de una estrategia SEO mucho más amplia.

El texto es una parte de la página.

No es la página completa.

Por eso, en berhattan entendemos el SEO como un proceso de optimisation global y no como una competición para conseguir el mayor número posible de palabras.

¿Qué hacemos entonces cuando una página necesita más contenido?

Añadimos información cuando existe una razón.

Por ejemplo:

  • porque falta una respuesta importante;
  • porque la intención de búsqueda no está completamente cubierta;
  • porque es necesario explicar mejor un concepto;
  • porque existen preguntas frecuentes relevantes;
  • porque debemos incorporar información útil para tomar una decisión;
  • porque necesitamos desarrollar un aspecto que el usuario realmente necesita conocer;
  • porque la temática requiere profundidad.

Lo que no hacemos es añadir texto únicamente para aumentar el contador de palabras.

Esta diferencia puede parecer pequeña, pero cambia completamente la forma de plantear una estrategia de contenidos.

Una página no necesita demostrar que es larga.

Necesita demostrar que es útil.

Una página de 700 palabras puede explicar perfectamente un servicio.

Una página de 2.500 palabras puede ser imprescindible para desarrollar un tema técnico.

Ninguna de las dos debería alargarse artificialmente.

El criterio no debería ser:

«¿Hemos llegado a las palabras necesarias para SEO?»

Sino:

«¿Hemos explicado todo lo necesario sin hacer perder tiempo al usuario?»

Esa es la filosofía que aplicamos en berhattan.

SEO sin relleno.

Nuestra propuesta es sencilla:

no escribimos para llenar páginas; escribimos para resolver necesidades de búsqueda.

El contenido debe tener la extensión que requiera el tema, la página y el usuario.

A veces serán pocas palabras.

A veces serán muchas.

Lo importante es que cada una de ellas tenga una función.

Porque si una frase no aporta información, no responde a una pregunta, no ayuda a comprender el tema o no mejora la experiencia del usuario, quizá no necesite estar ahí.

En berhattan no contamos palabras para hacer SEO.

Contamos con que cada palabra tenga un motivo para estar en la página.