Ir al contenido principal

Una inteligencia artificial puede conocer una empresa a partir de muchas fuentes: su página web, perfiles empresariales, directorios, medios de comunicación, redes sociales, reseñas, contenidos publicados y datos estructurados, entre otras. Para el SEO, es importante que esta información pueda ser encontrada e indexada; para el AEO —Answer Engine Optimisation—, que pueda responder de forma clara a preguntas concretas; y para el GEO —Generative Engine Optimisation—, que las diferentes fuentes permitan construir una imagen coherente, clara y verificable de la empresa que pueda ser comprendida y utilizada en respuestas generadas por inteligencia artificial.

Cuando una persona quiere saber algo sobre una empresa, normalmente hace una búsqueda en Google, visita su página web, consulta sus redes sociales o pregunta a alguien que la conozca.

Una inteligencia artificial puede hacer algo parecido, pero el proceso es mucho más complejo.

Para responder a una pregunta sobre una empresa, un sistema de inteligencia artificial puede necesitar reunir información procedente de diferentes fuentes, relacionarla y determinar qué datos resultan relevantes para la respuesta que está generando.

Por eso, tener una presencia digital coherente no consiste únicamente en tener una página web.

Una empresa puede estar presente en Internet en muchos lugares. La cuestión es si esos lugares transmiten una información clara, consistente y reconocible.

En este artículo vamos a ver qué tipos de fuentes pueden contribuir a que una inteligencia artificial conozca una empresa y por qué la relación entre ellas es cada vez más importante.

La inteligencia artificial no conoce una empresa por una única fuente.

Una IA no tiene necesariamente una ficha única y oficial de cada empresa a partir de la cual obtenga toda la información.

Su conocimiento puede construirse a partir de diferentes documentos, páginas web, bases de datos, directorios, publicaciones, perfiles empresariales y otras fuentes disponibles.

Dependiendo del sistema, de la pregunta y del momento en el que se realiza la consulta, las fuentes utilizadas pueden ser diferentes.

Por eso es importante pensar en la presencia digital de una empresa como un conjunto de señales relacionadas entre sí.

La página web es una de esas señales, pero no es la única.

Esta idea es especialmente importante cuando hablamos de GEO.

El Generative Engine Optimisation no debería entenderse simplemente como una nueva forma de hacer SEO para aparecer en ChatGPT, Gemini, Perplexity u otros sistemas.

También implica trabajar para que una empresa disponga de una información digital suficientemente clara y consistente como para poder ser identificada, relacionada y mencionada correctamente en experiencias de búsqueda generativa.

La página web oficial.

La primera fuente que debería permitir identificar correctamente a una empresa es su propio sitio web.

Una web corporativa puede proporcionar información especialmente importante:

  • nombre de la empresa;
  • actividad;
  • servicios;
  • productos;
  • ubicación;
  • datos de contacto;
  • equipo;
  • historia;
  • especialización;
  • publicaciones;
  • información corporativa.

Pero no basta con publicar esos datos.

La información debe estar organizada de forma que pueda ser interpretada correctamente.

Una página que explica con claridad quién es una empresa, qué hace, a quién presta servicios y cuáles son sus principales características ofrece muchas más señales que una web que se limita a mostrar una serie de páginas comerciales.

Aquí aparece una cuestión fundamental: la web no solo debe estar diseñada para ser leída; también debe estar estructurada para ser comprendida.

Esto afecta tanto al SEO como al AEO y al GEO.

Los contenidos publicados por la propia empresa.

Los artículos, noticias, estudios, guías y otros contenidos también pueden convertirse en fuentes de información.

Una empresa que publica regularmente contenidos especializados está construyendo un contexto alrededor de su propia identidad.

Por ejemplo, una agencia de diseño web que publica contenidos sobre WordPress, SEO, AEO y GEO está proporcionando información adicional sobre sus áreas de especialización.

Con el tiempo, ese conjunto de contenidos puede ayudar a construir asociaciones temáticas más precisas.

No se trata simplemente de repetir palabras clave.

Se trata de explicar de manera consistente aquello que la empresa sabe hacer.

Desde el punto de vista del GEO, esto es especialmente relevante porque una empresa no solo quiere posicionar una determinada página.

Quiere que su presencia digital permita comprender qué entidad es, qué conocimientos tiene y en qué contexto puede resultar relevante.

Google y los perfiles empresariales.

Los perfiles empresariales y otras plataformas de información pública también pueden aportar señales.

En el caso de una empresa local, el perfil de empresa de Google puede contener información como:

  • nombre;
  • categoría;
  • dirección;
  • teléfono;
  • horario;
  • sitio web;
  • fotografías;
  • reseñas;
  • servicios.

La importancia de estos perfiles no reside únicamente en aparecer en Google Maps.

También forman parte del ecosistema de información pública con el que una empresa construye su presencia digital.

Una empresa cuyo nombre, actividad, web y datos de contacto coinciden en diferentes lugares resulta más fácil de identificar que otra que presenta información contradictoria.

Para el GEO, esta coherencia resulta especialmente interesante: la información empresarial no debería existir como piezas aisladas, sino como partes de una misma identidad digital.

Directorios y plataformas especializadas.

Existen también directorios empresariales, asociaciones profesionales, plataformas sectoriales y bases de datos públicas o privadas.

Su valor puede variar mucho dependiendo de la calidad y autoridad de cada fuente.

No todos los directorios tienen la misma utilidad.

Una mención en una publicación especializada, una asociación profesional o un medio reconocido no equivale necesariamente a aparecer en un directorio creado únicamente para acumular enlaces.

Por eso, en una estrategia de visibilidad digital no debería perseguirse simplemente la cantidad.

La calidad, la relevancia y la coherencia de las fuentes importan más que su número.

Esto es válido para el SEO y adquiere una dimensión adicional en el GEO.

El objetivo no debería ser crear artificialmente cientos de menciones, sino desarrollar una presencia digital real y consistente.

Medios de comunicación.

Las noticias y publicaciones de medios también pueden convertirse en fuentes de información sobre una empresa.

Una empresa que aparece en un periódico, una revista especializada o una publicación sectorial puede generar una señal externa especialmente interesante: alguien distinto de la propia empresa está hablando de ella.

Esto introduce una diferencia importante.

No es lo mismo que una empresa diga: «somos especialistas en determinado servicio», a encontrar una publicación independiente que describa a esa empresa precisamente como especialista en ese ámbito.

Las referencias externas pueden contribuir a reforzar la identidad digital de una organización.

Y desde una perspectiva GEO, las menciones externas pueden ayudar a ampliar el contexto en el que una empresa aparece en Internet.

Redes sociales.

Las redes sociales también forman parte de la presencia digital de una empresa.

LinkedIn, Instagram, Facebook, YouTube u otras plataformas pueden aportar información sobre actividad, publicaciones, personas, productos, proyectos o comunicaciones corporativas.

Sin embargo, una red social no debería sustituir a la página web corporativa.

Las plataformas cambian, sus contenidos pueden desaparecer y la información puede quedar dispersa.

La web propia sigue siendo el lugar donde la empresa puede construir y organizar su identidad digital con mayor control.

Las redes sociales funcionan mejor como piezas complementarias del mismo ecosistema.

Desde el punto de vista del GEO, lo importante es que esas piezas puedan relacionarse con la misma empresa y no presenten identidades o informaciones contradictorias.

Vídeos y contenidos multimedia.

Una empresa también puede ser conocida a través de vídeos, podcasts, entrevistas, presentaciones y otros formatos.

Estos contenidos pueden proporcionar contexto adicional sobre una marca, sus profesionales, sus productos o sus servicios.

Además, una presencia multimedia coherente puede reforzar asociaciones que ya aparecen en otras fuentes.

Por ejemplo, si una empresa aparece en su web, en un canal de vídeo y en una publicación externa utilizando el mismo nombre y describiendo una actividad similar, las diferentes piezas pueden formar un conjunto mucho más reconocible.

El GEO no consiste únicamente en conseguir que una IA encuentre una página de texto.

La identidad de una empresa puede estar distribuida por diferentes formatos y plataformas.

Reseñas y opiniones de clientes.

Las reseñas constituyen otra fuente de información especialmente relevante para determinados negocios.

Una reseña puede aportar información sobre:

  • experiencia del cliente;
  • servicios recibidos;
  • productos;
  • ubicación;
  • atención;
  • especialidades;
  • relación con la empresa.

Además, las opiniones están escritas por terceros.

Por eso pueden aportar una perspectiva diferente de la comunicación corporativa.

No significa que una IA vaya a considerar automáticamente una reseña como verdadera, pero las opiniones de clientes forman parte del conjunto de información pública disponible sobre una empresa.

Cuando las reseñas describen de manera recurrente una determinada actividad o característica, pueden formar parte del contexto que rodea a una empresa.

Datos estructurados y Schema.org.

Existe otra fuente que muchas empresas pasan por alto: la información estructurada.

Los datos estructurados permiten describir determinados elementos de una página utilizando un vocabulario que los sistemas pueden interpretar de una manera más precisa.

Schema.org permite, entre otras posibilidades, describir entidades como:

  • organizaciones;
  • empresas locales;
  • personas;
  • productos;
  • servicios;
  • artículos;
  • eventos;
  • reseñas.

Esto no significa que añadir Schema.org garantice que una inteligencia artificial vaya a utilizar una determinada información.

Pero sí permite expresar de forma estructurada qué representa cada elemento de una página.

Y esa capacidad resulta especialmente interesante cuando hablamos de SEO, AEO y GEO.

Una empresa puede explicar en lenguaje natural quién es, qué hace y qué servicios ofrece, y además proporcionar determinadas relaciones mediante datos estructurados.

Ambas capas pueden complementarse.

Las fuentes externas deben coincidir.

Aquí aparece uno de los puntos más importantes de todo el proceso.

Imaginemos una empresa que aparece de esta manera en diferentes sitios:

Web: Empresa X, especializada en diseño web y SEO.

Google: Empresa X, agencia de marketing.

LinkedIn: Empresa X, consultora tecnológica.

Directorio: Empresa X, empresa de publicidad.

Medio de comunicación: Empresa X, agencia especializada en comercio electrónico.

Cada descripción puede ser correcta desde un determinado punto de vista, pero el conjunto transmite una identidad menos precisa.

Ahora imaginemos que todas las fuentes coinciden en los elementos esenciales:

Empresa X — agencia especializada en diseño web, SEO y comercio electrónico.

La información resulta mucho más fácil de relacionar.

Por eso, uno de los objetivos de una estrategia orientada a la visibilidad en sistemas de IA debería ser construir una identidad digital coherente.

Este es uno de los puntos en los que el GEO se diferencia de una visión puramente tradicional del posicionamiento.

No se trata únicamente de conseguir que una URL aparezca para una consulta.

Se trata de que diferentes señales digitales puedan contribuir a identificar correctamente una entidad.

¿Qué ocurre cuando las fuentes se contradicen?

Las contradicciones pueden dificultar la identificación de una empresa.

Cambios de nombre, direcciones antiguas, teléfonos diferentes, categorías contradictorias o descripciones muy distintas pueden crear ambigüedad.

Esto es especialmente importante para empresas que han cambiado de ubicación, marca, actividad o dominio.

La solución no consiste necesariamente en eliminar toda referencia antigua de Internet.

En muchos casos, lo importante es conseguir que las fuentes actuales sean suficientemente claras y que los cambios puedan entenderse correctamente.

La identidad digital de una empresa no se construye únicamente publicando información nueva.

También consiste en mantener coherente la información existente.

¿Qué papel tiene el SEO en todo esto?

El SEO sigue siendo fundamental.

Una empresa necesita que sus páginas puedan ser rastreadas, comprendidas e indexadas por los buscadores.

Pero la visibilidad en sistemas de inteligencia artificial plantea una cuestión adicional.

No solo interesa aparecer cuando alguien busca una palabra.

También interesa que, cuando una persona formule una pregunta más compleja, la empresa pueda ser identificada como una entidad relacionada con esa necesidad.

Por eso conceptos como SEO, AEO y GEO están cada vez más conectados.

El SEO trabaja principalmente sobre la visibilidad en motores de búsqueda.

El AEO —Answer Engine Optimisation— busca facilitar que el contenido pueda utilizarse para responder preguntas.

Y el GEO —Generative Engine Optimisation— se centra en la visibilidad dentro de experiencias de búsqueda y generación de respuestas basadas en inteligencia artificial.

No son necesariamente estrategias independientes.

Pueden formar parte de una misma arquitectura de visibilidad digital.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el AEO?

El AEO adquiere especial importancia cuando una empresa quiere que su información pueda responder preguntas concretas.

Una página bien estructurada puede responder de forma clara:

  • quién es una empresa;
  • qué servicios ofrece;
  • dónde trabaja;
  • para quién trabaja;
  • qué especialización tiene;
  • qué diferencia sus servicios;
  • cómo contactar con ella.

Las respuestas claras, las preguntas frecuentes, los contenidos estructurados y los datos correctamente definidos pueden facilitar la interpretación de la información.

Por eso, AEO no consiste únicamente en intentar aparecer en una respuesta generada por IA.

También consiste en construir contenidos que puedan funcionar como respuestas útiles.

Y aquí AEO y GEO se encuentran.

Una respuesta útil necesita contenido comprensible, mientras que una estrategia GEO necesita que la información de la empresa pueda ser encontrada, relacionada y utilizada dentro de contextos generativos.

La empresa debe ser reconocible como una entidad.

Para el GEO —Generative Engine Optimisation—, uno de los objetivos fundamentales es que una empresa pueda ser identificada correctamente dentro del conjunto de información disponible en Internet.

Una inteligencia artificial no necesita únicamente encontrar el nombre de una empresa. Para generar una respuesta útil, necesita poder relacionarlo con información que permita entender qué empresa es, qué hace y por qué puede ser relevante para una determinada consulta.

Por ejemplo:

  • ¿Cuál es el nombre de la empresa?
  • ¿A qué actividad se dedica?
  • ¿Qué productos o servicios ofrece?
  • ¿Dónde desarrolla su actividad?
  • ¿Qué especialización tiene?
  • ¿Qué personas forman parte de ella?
  • ¿Qué otras fuentes hablan de esa empresa?
  • ¿Coinciden esas fuentes en los datos fundamentales?

Cuanto más clara sea la relación entre estas informaciones, más definida estará la identidad digital de la empresa.

Aquí aparece una de las diferencias interesantes entre el SEO tradicional y el GEO.

En SEO podemos trabajar para que una determinada página sea visible para una consulta concreta. En GEO, además, interesa que la empresa que está detrás de esas páginas pueda ser comprendida dentro de un contexto más amplio.

Por eso, una estrategia GEO no debería limitarse a optimizar páginas individuales.

También debería cuidar la coherencia entre la web corporativa, los perfiles empresariales, los contenidos publicados, los datos estructurados, las referencias externas, los medios de comunicación, las reseñas y cualquier otra fuente relevante.

No se trata de conseguir que todas las fuentes digan exactamente lo mismo.

Se trata de que, cuando una inteligencia artificial encuentre información procedente de diferentes lugares, pueda establecer una relación razonable entre ellas y entender que hacen referencia a la misma empresa.

Esto convierte la identidad digital en una pieza fundamental del GEO.

Una empresa reconocible digitalmente no es simplemente una empresa que aparece muchas veces en Internet.

Es una empresa cuya información está suficientemente conectada, contextualizada y coherente como para que su actividad, especialización e identidad puedan ser entendidas.

El GEO empieza, por tanto, mucho antes de que una inteligencia artificial mencione una empresa en una respuesta. Empieza construyendo una identidad digital que pueda ser reconocida y comprendida.

No se trata de estar en todas partes.

Una empresa no necesita crear perfiles en veinte plataformas diferentes simplemente para aumentar el número de menciones.

Tampoco necesita publicar contenido sin una estrategia.

La prioridad debería ser otra: estar presente en las fuentes que realmente tienen sentido para su actividad y conseguir que esas fuentes sean coherentes entre sí.

Una empresa profesional debería preguntarse:

  1. ¿Mi web explica claramente quién soy?
  2. ¿Mis datos corporativos son consistentes?
  3. ¿Mi perfil empresarial coincide con mi web?
  4. ¿Mis redes sociales utilizan la misma identidad?
  5. ¿Existen referencias externas fiables?
  6. ¿Mis contenidos reflejan realmente mi especialización?
  7. ¿Tengo correctamente estructurada la información de mi empresa?
  8. ¿Estoy respondiendo las preguntas que mis clientes realmente hacen?
  9. ¿Las diferentes fuentes permiten relacionar claramente toda esta información con la misma empresa?

Estas preguntas son mucho más útiles que simplemente contar cuántos perfiles tiene una empresa en Internet.

La visibilidad en IA empieza mucho antes de hacer una pregunta a una IA.

Cuando alguien pregunta a una inteligencia artificial por una empresa, el resultado visible es solo la última parte de un proceso mucho más amplio.

Antes ha tenido que existir información.

Esa información puede estar distribuida entre páginas web, contenidos, perfiles empresariales, publicaciones, medios, directorios, reseñas, vídeos y otras fuentes.

La cuestión no es conseguir que una IA «aprenda» una empresa de manera artificial.

La cuestión es construir una presencia digital suficientemente clara, coherente y verificable para que una empresa pueda ser identificada correctamente.

Ese es uno de los grandes cambios que introduce la búsqueda basada en inteligencia artificial.

Y es precisamente uno de los motivos por los que el GEO está adquiriendo importancia.

De la presencia digital a la identidad digital.

Tener una web significa tener presencia en Internet.

Tener una identidad digital reconocible significa algo más.

Significa que diferentes fuentes permiten construir una imagen coherente de la misma empresa.

Y esa diferencia será cada vez más importante a medida que los buscadores y los sistemas de inteligencia artificial pasen de mostrar únicamente enlaces a proporcionar respuestas completas.

En berhattan ya hemos hablado de cómo decide una inteligencia artificial qué información utilizar y de cómo encuentra una inteligencia artificial una empresa en Internet.

Ahora hemos dado un paso más: hemos visto qué tipos de fuentes pueden contribuir a que una IA conozca una empresa.

El siguiente paso es todavía más interesante:

¿Cómo sabe una inteligencia artificial que todas esas fuentes están hablando de la misma empresa?

Ahí es donde entra en juego la identidad digital, la consistencia de las entidades y la relación entre las diferentes señales que existen en Internet.